¿Qué son las distinciones en coaching?

Cuando hablamos de coaching tarde o temprano nos topamos con un concepto fundamental: las distinciones. ¿Qué son y cómo constituyen la realidad cotidiana de la práctica de esta disciplina? ¿Cómo podemos expandir nuestra realidad a través de su incorporación? En este artículo te lo cuento sin muchas vueltas.


Salir de la neblina

El concepto es sencillo: una distinción es la capacidad de percibir una diferencia allí donde antes veíamos uniformidad. Quiere decir que cada vez que incorporamos una nueva distinción, nuestra percepción se modifica y por ende la forma en que vemos la realidad (y por consiguiente cómo nos vemos a nosotros mismos).

El proceso de ir incorporando distinciones nos permite salir del caos y movernos hacia el orden, dado que comenzamos a notar patrones y leyes subyacentes allí donde antes sólo captábamos confusión.

Ser capaces de distinguir nos da forma, nos estructura y nos aporta sostén y seguridad. Además, nos permite tomar una posición y consecuentemente decidir al respecto de algo que previamente solo nos generaba la sensación de estar a su merced.

Cada dominio con sus distinciones

Lo cierto es que cada campo de estudio o conocimiento tiene sus propias distinciones. Un colorista podría ser capaz de nombrar cientos de tonos de color allí donde una persona inexperta sólo reconoce un puñado. Un médico cuenta con cientos de distinciones al respecto de la anatomía del ser humano y sus patologías. Del mismo modo, un coach cuenta con distinciones inherentes al campo del crecimiento y el desarrollo personal, de las relaciones interpersonales y del logro de objetivos.

Del lenguaje a la percepción y viceversa

Existe una teoría muy famosa en el campo de la lingüística y la psicología, conocida como la hipótesis Sapir-Whorf y ampliamente aceptada por ciertas ramas de lo que podríamos llamar «psicología práctica» como por ejemplo la PNL o Programación Neurolingüística. Según esta teoría existe un vínculo recíproco entre nuestro lenguaje y percepción: así como hablamos (y nos hablamos) percibimos, y lo que percibimos también da forma a nuestro lenguaje.

Esto quiere decir que a medida que incorporamos nuevas distinciones, lo cual es un proceso lingüístico, lo que percibimos y el modo en que lo hacemos se ve influencia por esto. De este modo, nuestro registro de la realidad se extiende: así como en una cámara fotográfica, nuestro «rango dinámico» se expande, y nuestra vida se enriquece.

Tal es el poder de las distinciones, y del coaching para nuestra vida.

Escribió Leandro Liptak: coach, escritor y conferencista especializado en crecimiento personal y bienestar emocional.