CÓMO ES Y QUÉ SIGNIFICA TENER LUNA EN CASA II

Recordemos que la Luna en astrología simboliza nuestras emociones, la forma en que damos y recibimos cariño, nuestro refugio emocional y nuestras necesidades más básicas e instintivas.

Y las casas en astrología se relacionan cada una de ellas con un signo zodiacal.

En el caso de la Casa II, ésta se asocia con el signo de Tauro. Por eso, tener la Luna en II será parecido en algunos aspectos a tener la Luna en Tauro, pero no es exactamente lo mismo.

Acá te cuento cómo se manifiesta esta influencia lunar en la manera en que proyectamos nuestras emociones.

Cómo son las personas con Luna en Casa II

La Casa II se relaciona con la experiencia material, la posesión, los valores, los recursos, la seguridad material, lo corporal y el placer a través de lo sensoreo.

Cuando la Luna, símbolo de nuestras emociones y necesidades más profundas, se encuentra en esta posición, se fusionan los mundos de la riqueza emocional y material.

Recordemos que la Luna es ese mecanismo al que acudo cuando me siento inseguro, y desde ahí repito los llamados patrones emocionales lunares, es decir aquello que me hace encontrar esa seguridad que sentí en riesgo.

Entonces, si tengo Luna en Casa II, cuando necesite sentir esa seguridad lo buscaré en lo corporal (por ejemplo la comida, o un buen masaje) o lo material (por ejemplo ir de compras). La estabilidad económica, por ejemplo, se convierte en un componente esencial para el bienestar emocional de estas personas.

El placer sensorial, especialmente a través de la comida y el confort material, son muy importantes. Los placeres simples de la vida, como una comida reconfortante o un entorno acogedor, se convierten en antídotos para las fluctuaciones emocionales.

Los objetos tienen un significado emocional para quien tiene esta posición astrológica, y la acumulación de posesiones se convierte en un reflejo tangible de la historia emocional y los valores de estas personas.

Desafíos de la Luna en Casa II

Si el gran talento de la Luna en Casa II es reconocer la importancia de lo material, su mayor desafío será aprender a equilibrarlo con las emociones. Entender cómo puedo dar afecto desde lo material, y explorar de forma consciente cómo mis emociones y mis posesiones se entrelazan puede conducir a un mayor autoconocimiento y a la creación de una base sólida que sustente tanto el bienestar emocional como el material.

En resumen, tener la Luna en la Casa II es fundamentalmente una invitación a explorar la conjunción entre mis necesidades internas y emocionales, y la esfera tangible, material y concreta de mi vida.

A través de esta posición lunar, se revela un viaje de autoconocimiento donde la armonía entre la seguridad emocional y material se convierte en el camino hacia la plenitud.

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Por Leandro Liptak y Josefina Schatz